Di lo que quieres
y Summia se encarga del resto
Crear una tabla, editarla, darle formato, analizarla: todo se hace con una frase, escrita o dictada.
Sin menús que aprender ni fórmulas que escribir.
Basta con una frase
No hace falta dominar una hoja de cálculo para conseguir la tabla que necesitas. Descríbela como se la describirías a un compañero: Summia monta las tablas, las fórmulas y los gráficos.
| Participantes | 80 |
| Alojamiento / persona | 110 € |
| Comidas / persona | 50 € |
| Transporte / persona | 40 € |
| Alquiler de sala | 2.000 € |
| Actividades | 2.000 € |
| Alojamiento | 8.800 € |
| Comidas | 4.000 € |
| Transporte | 3.200 € |
| Sala | 2.000 € |
| Actividades | 2.000 € |
| Total | 20.000 € |
| Por persona | 250 € |
Summia pregunta lo que necesita saber
Una tabla construida sobre una suposición equivocada no sirve de nada. Si falta un dato, Summia te lo pregunta en lugar de adivinarlo, y te propone respuestas para que solo tengas que hacer clic.
o un porcentaje del salario?
Y para lo que venga después, igual
Añadir una columna, cambiar una regla de cálculo, reorganizarlo todo: tú sigues hablando y Summia sigue construyendo. Después de cada petición, te dice qué ha hecho y por qué.
Por escrito o de viva voz
Dicta tu petición en la oficina o en el metro: Summia se queda con la idea, no con los titubeos. Y te entiende en diez idiomas.
Eh… añade una columna, o sea, eh… con el IVA, y ya está.